El hombre que confundió y mató a los 43, casado con normalista


El hombre clave de la investigación de la Procuraduría General de la República sobre el caso Ayotzinapa, Felipe Rodríguez Salgado, conocido como El Terco o El Cepillo, está casado con una profesora normalista de nombre Diana, según revela información contenida en facebook, misma que se encuentra abierta y hasta el momento se puede consultar por cualquier usuario de dicha red social, lo que genera dudas sobre el móvil del presunto asesinato de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, del que se asegura fue porque los confundieron con criminales del grupo denominado Los Rojos, lo que resulta inverosímil en alguien relacionado con una normalista.
Otra importante contradicción que surge a partir del tal información es el hecho de que dicha persona fue la última en ser detenida de los 99 implicados, según informó el propio Procurador, Jesús Murillo Karam, en conferencia de prensa realizada en días pasados, porque solo se contaba con un retrato hablado del mismo, sin embargo, en su face, aparecen múltiples fotografías del presunto autor material de la desaparición de los normalistas y éste tiene registrada su cuenta con su nombre y sus dos apellidos reales, en tanto que por lo menos, dos de sus amigos se refieren a él como El Terco.
El nombre de Rodríguez Salgado, aparece en las investigaciones de la PGR prácticamente con los primeros detenidos, aunque al principio se dijo que se trataba de un policía, luego se afirmó que comandaba un grupo de "halcones" o informantes y finalmente cuando se le detuvo, fue considerado como "la pieza clave de la investigación", el verdadero y principal autor material de la desaparición y presunta muerte de los 43 jóvenes estudiantes, la mano ejecutora bajo los indicación del Gil, el que recibió a los muchachos de manos de los policías de Iguala y Cocula, el que llevó el diesel, el que aceptó por lo menos haberles metido un tiro en la cabeza a 15 de ellos, el que ordenó al Pato matar a los demás, el que supervisó la incineración de sus cuerpos hasta reducirlos a cenizas, el que llevó refrescos y cervezas a los ejecutores, el que compró las bolsas y la pala para trasladar los restos y el que condujo hasta el río San Juan para deshacerse de la evidencia.
Tras los hechos de los días 26 y 27 de septiembre, afirma la PGR, Felipe Rodríguez, huyó de Guerrero y luego cruzó la frontera junto con otro de los implicados por el desierto y perdiéndose en él ya en territorio de Estados Unidos, fue detenido por migración y deportado, para luego refugiarse con una novia en el estado de Morelos, anduvo prófugo por más de 3 meses y perseguido a tientas por todas las policías del país y los servicios de inteligencia nacionales quienes, según la versión del Procurador, desconocían su cara; en tanto, en facebook siempre estuvo a la disposición de cualquier usuario, tanto su nombre, apodo y fotografías totalmente nítidas, mismas que pueden ser encontradas por cualquier estudiante de primara que sepa usar un buscador o las herramientas elementales de la citada red social.
En la última versión de la PGR se describe al Cepillo o Terco, como un hombre desalmado y con el poder necesario para comandar el operativo criminal más impactante de la historia reciente de México, señalando que además de su directa responsabilidad en el caso Ayotzinapa, Felipe Rodríguez, comandaba a un grupo de sicarios perteneciente al crimen organizado bajo la denominación de Guerreros Unidos y que tenía a su cargo, acciones encaminadas al secuestro, trasiego de drogas, homicidios y comercialización de enervantes, según palabras del Director en Jefe de la Agencia de Investigación Criminal, Tomás Zerón de Lucio, quien ha afirmado que al implicado se le aplicará la pena máxima de 140 años de prisión, por ser considerado el elemento clave de la investigación y el de mayor responsabilidad criminal por lo que toca a la materialización de los hechos.
Es pública y notoria la vida de excesos y lujos en el caso de la mayoría de criminales mexicanos dedicados al secuestro, homicidio y venta de drogas, así como de sus familiares y círculo cercano, sin embargo, nada de eso se refleja en el facebook de Felipe Rodríguez Salgado, cuya información indica por el contrario, que tanto él como su presunta esposa e hijos vivían con severas limitaciones, no aparecen las camionetas blindadas, las mansiones ni las armas que otros capos mexicanos han presumido en redes sociales.
El Terco aparece en casas modestas, con la ropa desgastada, quejándose en la mayoría de los casos de la mala fortuna, se habría casado en febrero de 2014 con Diana, maestra normalista de Guerrero, con quien por lo menos tuvo un hijo y quien vive no de la riqueza del Terco, sino de su humilde trabajo como profesora que tiene en el alejado pueblo del Chirimoyo, enclavado en Acatepec, muy dentro de las montañas de Guerrero, donde no le alcanza ni para los materiales de su clase, quien su mayor fortuna ha sido encontrarse un monedero con 235 pesos y quien reprueba las exigencias de sus profesores normalistas que le piden ser ejemplo de sus alumnos, mientras ellos se emborrachan cada fin de semana.
Las poderosas AK47, clásicas del narco mexicano, tampoco son parte de la biografía del face del Terco, por el contrario, presume la cacería de un ciervo a piedrazos y las grandes comilonas tampoco están en su historia, lo más que ostenta es una borrachera con whisky Buchanans, en una cocina en obra negra y con muebles de plástico de ínfimo valor.
Antes de casarse, el Terco era gallero y lo fue por lo menos hasta marzo de 2014 cuando ganó el Derby de Iguala, no tiene más de 43 amigos, la mayoría de Guerrero, a los que les compartió su amor por la que después sería su esposa en pésima ortografía y a quienes llama "conpas", en tanto que su esposa publica comentarios en su muro, pero en el propio, o bien no lo menciona, no son públicos o han sido borrados.
Nada hay que delatara a un criminal como el que pinta la PGR, quizá una serie de frases a las que recurre esporádicamente como: "Unos ban otros mueren y yo sigo igual al millon", "La lealtad se premia y la traiscion se paga con la vida", "Cara ala muerte cuando yegaron las balas no era albertensia ni considensia era la muerte en mi cara...", pero igual que como ésta última frase, puede tratarse de citas de narcocorridos, al igual que cita a Joaquín Sabina cuando publica: "El agua apaga el fuego y el ardor los años..."
El hombre que confundió a los normalistas con sicarios del crimen organizado, el que creyó estar matando a contras infiltrados de Los Rojos, además de estar casado con una normalista, se movía y conocía a detalle Iguala y Cocula, sus caminos, su montaña, su río, su gente, sus fiestas, era gallero como su supuesto jefe el Gil, ni antes ni después de los trágicos acontecimientos del 26 de septiembre ocultó sus fotos y su andar que publicaba a través de un celular fácilmente rastreable y localizable, mediante la aplicación Facebook for Every Phone y 25 días antes de esa fecha, publicó por última vez: "Soy como yo quiero porque soy unico en esta vida y jamas canbiare siempre al millon".
Todas las fotos tomadas del facebook de Felipe Rodríguez Salgado.