Los atentados terroristas cometidos en Bélgica el pasado martes habrían dejado 31 muertos y 270 heridos tras dos explosiones en el aeropuerto internacional de Zaventem, en Bruselas, y una más en la estación de metro de Maalbeek, en el centro de la capital del país, acto que más tarde se atribuyó el autodenominado Estado Islámico.
Sobre las 08.15 horas locales se produjeron dos explosiones en el aeropuerto de Zaventem, situado a unos 11 kilómetros al noreste de Bruselas, en una concurrida terminal de salida de vuelos, cerca de los mostradores de facturación.
El primer ministro belga, Charles Michel, condenó los atentados y los calificó como “ciegos, violentos y cobardes”. “Temíamos un atentado terrorista y sucedió", dijo Michel en una conferencia de prensa en la que pidió a la población "tranquilidad y solidaridad". Y continuó: “Es un momento trágico, un momento negro" para el reino, afirmó el primer ministro.
Según confirmaron fuentes oficiales, las dos explosiones del aeropuerto provocaron al menos 11 fallecidos, en tanto que en el atentado en la estación de metro, ubicada en el barrio donde se encuentran la mayor parte de las sedes de las instituciones europeas, ha dejado al menos 10 muertos y un número aún no determinado de heridos según los primeros reportes, pero de última hora se tiene confirmados por los menos 31 muertos.

