El escándalo internacional conocido como "Los papeles de Panamá" que permitió la revelación de millones de documentos sobre cuentas en el exterior cobró ayer su primera víctima de alto nivel en la figura del primer ministro de Islandia, Sigmundur David Gunnlaugsson, quien renunció a su cargo después de que se conoció que usó una empresa para proteger grandes sumas de dinero mientras la economía de su país estaba en crisis.
La caída del líder islandés es la más resonante hasta ahora tras la publicación de los nombres de ricos y famosos supuestamente involucrados en esas maniobras con las que se buscaba evadir impuestos, en lo que se conoce como Los papeles de Panamá.
Los informes fueron revelados por 100 organizaciones de prensa de 78 países, a los que coordinó el Consorcio de Periodistas de Investigación, con sede en Washington, que tuvieron acceso a 11.5 millones de documentos de la firma panameña de abogados Mossack Fonseca, y fueron filtrados hace un año por una fuente anónima al periódico alemán Suddeutsche Zeitung.
Gunnlaugsson, de 41 años, dejó su puesto como líder del gobierno de coalición, luego que el lunes miles de personas protestaron frente al edificio del Parlamento en Reikiavik para exigir su salida, y de que la oposición de izquierda solicitó formalmente un voto de censura en su contra.
Horas antes de su renuncia, Gunnlaugsson intentó disolver el Parlamento y convocar a elecciones, pero el presidente Olafur Ragnar Grimsson dijo que consultaría con otros líderes partidarios antes de aceptar poner fin al gobierno de coalición entre el Partido Progresista, de Gunnlaugsson, y el Partido Independencia.
Más tarde, el Partido Progresista propuso al número dos de ese instituto político, y actual ministro de Pesca y Agricultura, Sigurdur Ingi Johansson, como nuevo jefe de gobierno. Arni Pall Arnason, líder de la opositora Alianza Social Demócrata, declaró que la posición de Gunlaugsson es insostenible. Es evidente que no podemos tolerar un liderazgo asociado con bienes extraterritoriales...Islandia no puede ser el único país democrático de Europa occidental con un liderazgo político en esa posición, afirmó.
