El destacado escritor y filósofo Fernando Savater presentó su libro "Aquí viven leones" en la Biblioteca de México con los comentarios de Elena Poniatowska y Juan Villoro, texto que fue el fruto del trabajo que realizó la pareja al alimón, el primero que firman juntos, lo que lo convierte en una iniciativa singular.
En una breve rueda de prensa, el autor de Ética para Amador compartió ayer que quisieron hacer “un objeto bello, no sólo un conjunto de hojas escritas, sino que tuviera dibujos, fotografías, mapas y cómics, que la parte visual fuera importante.
Dijo que con este título, “el último que escribiré”, busca que los lectores de los narradores mencionados “gocen conociendo por qué ventana miraban al mundo” y quienes no los han leído tengan en este libro un aperitivo que los acerque a su obra.
El egresado de la Universidad Complutense de Madrid detalló que a la mitad de los viajes a las guaridas de los escritores, “Sara contrajo una enfermedad terrible y murió a los nueve meses. Hice un gran esfuerzo por terminar solo el libro. Es un homenaje a ella, pero el lector también podrá viajar con él”.
Savater ratificó que, por todas estas circunstancias, ha decidido que Aquí viven leones sea su último título. “He hecho muchos libros, ya demasiados, y este es el último. Yo escribía para que mi mujer me leyera y me quisiera más. Y ahora que no la tengo no siento estímulo suficiente”.
Señaló que desconoce si tendrá mucho futuro. “Pero tengo muchas cosas por releer, me quedan algunas películas que quiero volver a ver y me entretengo pensando nada más y recordando, tengo mucho qué recordar”.
El novelista y catedrático aceptó que ha vivido de cerca otras muertes, pero que la de Sara Torres fue devastadora. “Ya conozco la cara de la muerte, la había visto antes y nunca he sido partidario suyo. Pero esta vez me ha revelado algunas cosas de mí mismo, porque al morir Sara ha muerto algo de mí. Me parece que el que me he muerto soy yo”, reconoció.
Con este ánimo, Savater sólo espera que sus libros “no hayan sido fines a los que se llega y acaban, sino trampolines para otras lecturas y reflexiones. E intentado que mis libros fueran llaves que abren puertas y no cajas en las cuales se encierra uno.
