“Pude haber cometido errores, pero no crÃmenes”, aseguró la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en su último mensaje antes de dejar el Palacio de Planalto, en donde remarcó que la decisión del Senado “no es impeachment; es golpe”, luego de ser suspendida por dicho órgano, del máximo cargo ejecutivo de su paÃs.
La mandataria aseguró que la apertura de un juicio en su contra es un “proceso jurÃdicamente inconsistente contra una persona honesta” y que la “peor injusticia es condenar a un inocente”. "No cometà crÃmenes, no tengo cuentas en el exterior, nunca recibà propinas", dijo.
“Mi gobierno ha sido blanco de intenso e incesante sabotaje, con el evidente objetivo de impedirme gobernar, forjando asà un ambiente propicio para el golpe”, aseguró Rousseff.
Pidió a sus seguidores a mantenerse movilizados, “porque el pueblo sabe que la democracia se logra con la lucha”. Rousseff quedará apartada del poder por 180 dÃas mientras transcurre el juicio polÃtico contra ella en el Senado.
La oposición acusa a Rousseff de un “crimen de responsabilidad” punible con el impeachment, según la Constitución, cuando usó presuntamente artimañas contables por medio de créditos de instituciones públicas para cuadrar las cuentas de 2014 y 2015.
