Roger Federer no estará en los Juegos de Río 2016. El número tres del mundo ha anunciado que se perderá el resto de la temporada para recuperarse totalmente de la lesión de la rodilla izquierda que ya le hizo pasar por el quirófano en febrero y que ahora le va a dejar sin los que serían sus quintos Juegos (fue plata en Londres 2012 y oro en dobles en Pekín 2008). “Me apena extremadamente tener que anunciar que no voy a poder representar a Suiza en los Juegos Olímpicos de Río y que también me perderé el resto de la temporada”, ha escrito en su página de Facebook.
Lo cierto es que esta en concreto, la que le llevó al quirófano hace unos meses, llegó de la forma más inesperada. La sufrió un día más tarde de ser eliminado por Djokovic en las semifinales del Abierto de Australia mientras bañaba a sus hijas. Un giro de derecha a izquierda. Un click en el menisco. “Quizá haya hecho ese movimiento un millón de veces en mi vida”, se lamentó poco después el suizo.El suizo asegura que ha tomado la decisión después de reflexionarlo con los médicos y con su equipo. Y lo hace, según admite, porque es la única manera de poder alargar más su carrera, en la que a sus 34 años atesora 17 grandes. “Dicen que si quiero jugar algunos años más sin lesiones, como tengo intención de hacerlo, tengo que darle a mi rodilla y a mi cuerpo el tiempo adecuado para que se recupere”, ha añadido, antes de señalar que estas experiencias le hacen darse cuenta de la suerte que ha tenido en su carrera en cuanto a lesiones.
Federer se recuperó antes de lo previsto y enfiló Miami solo un mes después, pero una gastroenteritis lo apeó del Masters 1.000. Entonces hubo que esperar hasta abril, cuando volvió a la pista en la tierra de Montecarlo. Allí cayó en los cuartos de final frente a Tsonga.
