El sacerdote asesinado en el norte de México, mismo que desde inicio de año estaba desaparecido, fue victimado por haber cometido un abuso sexual en contra del presunto homicida, según revelaron las primeras investigaciones del caso.
Según declaraciones de los involucrados, Joaquín Hernández Sifuentes cura de la diócesis de Saltillo, Coahuila, encontrado sin vida luego de estar desaparecido desde el 3 de enero, pasó la tarde de ese día con dos jóvenes que lo visitaron en su casa, a un costado de la parroquia del Sagrado Corazón, en el lugar las autoridades encontraron cervezas, vino tinto y cigarros.
El presunto asesino de nombre Jesús, aceptó haber dado muerte al sacerdote, al reaccionar a un supuesto ataque sexual por parte del religioso, éste señaló que habían estado consumiendo bebidas embriagantes y se habían emborrachado hasta quedarse dormidos en la casa parroquial, para después despertar y descubrir que el religioso abusaba sexualmente de él.
Ante esto, reaccionó violento y comenzó a golpearlo, sin embargo, el padre se defendió y también logró causarle lesiones, aunque finalmente el sacerdote fue sometido con una llave al cuello hasta morir asfixiado.
El amigo de Jesús despertó y recriminó a éste por lo ocurrido, pero al final acabó por ayudarle a envolver el cuerpo con una sábana, para después subirlo al automóvil del cura trasladándolo al predio ubicado en la colonia Ampliación Barrio del Refugio en Parras de la Fuente, en donde lo enterraron.
Posteriormente se trasladaron a Santa Catarina, Nuevo León, en donde abandonaron la unidad y después regresaron a Saltillo, en donde finalmente fueron detenidos, de acuerdo al proceso penal 21/2017, Jesús enfrenta cargos por el delito de homicidio simple doloso, mientras que a su cómplice, se le integra una carpeta de investigación por los delitos de inhumación y robo.
Información: El Universal.
