José María Sosa, quien presuntamente mató a su novia embarazada, Paulina Camargo y quien había confesado que el cuerpo de su víctima fue depositado en un contenedor de basura, mismo que nunca fue encontrado, será juzgado ahora por el delito de desaparición forzada, y podría alcanzar un pena de hasta 50 años de prisión.
Dado que no puede ser juzgado por homicidio calificado al no localizarse el cuerpo de la víctima, la Fiscalía General del Estado de Puebla inició un nuevo proceso en contra de José María Sosa, por el delito de desaparición ante el caso Paulina Camargo, informó la dependencia en comunicado de prensa.
La acusación se sustenta en la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, que entró en vigor este año. El artículo 34 establece el delito de desaparición cometida por particulares, que consiste en privar de la libertad a una persona con la finalidad de ocultar a la víctima o su suerte o paradero.
En este caso la víctima es Paulina Camargo Limón quien el 25 de agosto de 2015 desapareció tras reunirse con José María Sosa para acudir a una cita con el ginecólogo. Paulina estaba embarazada de José María Sosa, quien fue la última persona que estuvo con ella.
Dentro del nuevo proceso se plantea la búsqueda realizada por autoridades, sociedad y sobre todo de forma incansable, por parte de los padres de Paulina. La familia de la víctima está en su derecho de exigir que se conozca el paradero de su hija.
Ante el delito de desaparición, que se considera grave, se establecen sanciones que van de 25 a 50 años de prisión. La Fiscalía General del Estado de Puebla seguirá apoyando a los papás de Paulina y hará lo que esté a su alcance para que el caso no quede impune.
