El paro general contra el desempleo, la pobreza, los tarifazos, la inflación, el intento de reforma laboral y para exigir la apertura de negociaciones salariales libres, convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) con el apoyo de todas las centrales sindicales y gremios independientes, fue contundente en toda Argentina; los sindicatos y partidos de izquierda bloquearon por un momento los accesos a la ciudad y marcharon luego hacia el obelisco, en el centro de esta capital, ante la vigilancia por parte de un megaoperativo de fuerzas de seguridad.
Fueron acompañados por trabajadores y directivos de las pequeñas y medianas empresas con el persianazo o cierre de comercios, productores y otros sectores que nunca habÃan participado, considerándose el paro más grande en años recientes, mientras partidos y gremios de la izquierda más radical se manifestaron en diversos lugares y convergieron en el Obelisco para un acto final.
No hubo trenes ni autobuses, ni aviones, ni Metro, las calles estaban vacÃas y gran cantidad de negocios y restaurantes permanecÃan cerrados. Hubo un altÃsimo nivel de acatamiento en toda Argentina y un paro general en un paÃs significa el fracaso del diálogo social y también el fracaso de la polÃtica, dijo Juan Carlos Schmid, dirigente de la CGT.
