El presidente estadounidense, Donald Trump, instó a la rebelión contra el confinamiento, pese a que su paÃs se ha convertido en el principal foco del coronavirus con cerca de un cuarto de los más de 146.000 muertos en el mundo (según datos de la Organización Mundial de la Salud).
Una semana después de los católicos y los protestantes, el mundo ortodoxo vive a su vez el fin de semana de Pascua confinado, como los fieles rumanos, que estaban convocados a celebrar estas festividades religiosas desde el balcón de sus casas.
Y es que la distancia social ha frenado la virulenta propagación de la pandemia con 4.500 millones de personas, es decir más de la mitad de la población mundial, confinadas en sus casas.
Sin embargo, en Estados Unidos, el principal instigador para poner fin al confinamiento es el propio presidente. "¡Liberen a Minesota!", "¡Liberen a Michigan!", tuiteó Trump al tiempo que manifestantes, a veces armados, se disponen a desafiar de nuevo este sábado en las calles a las autoridades de estos Estados demócratas.
Mientras se superan los 146.000 muertos en el mundo, el Fondo Monetario Internacional anuncia la peor recesión desde de la Gran Depresión de 1929, los gobiernos se enfrentan al dilema de cuándo y cómo poner fin al confinamiento, en un intento de buscar el equilibrio entre amortiguar los daños a la economÃa y salvar vidas.
Prácticamente, no hay un solo paÃs o territorio del planeta a donde no haya llegado el coronavirus, que ya ha infectado a un total de 2,16 millones de personas y ha provocado 146.088 muertos. Europa registra la mitad de los contagios (con 1,08 millones de casos, según la OMS) y casi dos tercios de los fallecidos.
