El gobierno municipal de San Pedro Cholula, único de la zona metropolitana que se negó a cumplir con las medidas y decretos sanitarios ante la pandemia de COVID19 emitidos por los gobiernos Federal y Estatal, finalmente fue obligado a acatar tales disposiciones luego que en la última semana, los casos de contagios se duplicara, pasando de 15 a 34 infectados y sumando ya 5 muertos.
El milenario municipio habÃa acumulado tan solo 15 casos positivos durante los primeros dos meses de la emergencia sanitaria, durante el periodo del 23 de marzo al 29 de abril, pero de esa fecha al 5 de mayo, es decir en tan solo 7 dÃas, alcanzó los 34 casos con lo que se dobló la cifra de afectados en tan solo la última semana.
Sumado a lo anterior, San Pedro Cholula, con más de 139 mil habitantes, también acumula una de las incidencias más altas de la entidad, tan solo abajo de la capital y muy por arriba de la media nacional, sumando al momento una tasa del 24.35 casos por cada 100 mil habitantes, cuando la media nacional de México es del 18.59, según datos nacionales verificados por la UNAM y organizaciones civiles de investigadores.
Si bien la mayorÃa de la población de Cholula, por voluntad propia, acató las medidas planteadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador, a través de la Jornada Nacional de Sana Distancia, decretada el 23 de marzo, la pérdida del control de la pandemia en ese municipio se explica porque el gobierno municipal poco o nada hizo para contener a algunos grupos de habitantes que propiciaron reuniones masivas como el funcionamiento desordenado de mercados, tianguis y puestos ambulantes, el tránsito libre en parques y centros comerciales, la realización de actividades deportivas y la celebración de misas y fiestas patronales.
El Ayuntamiento de Cholula que en los hechos es dirigido por Carlos Ponce Quijano, secretario de gobernación, ante la evidente pasividad del presidente Luis Alberto Arriaga, alentó la desobediencia a las medidas de distanciamiento social, permitiendo, por ejemplo, la realización de misas, procesiones y fiestas patronales ya en pleno avance de contagios, actividades que finalmente se suspendieron ante un mandato enérgico del Arzobispado de Puebla.
Igualmente, y desobedeciendo un decreto del gobernador Miguel Barbosa, dejó que el comercio formal e informal operara con total libertinaje, los tres mercados municipales permitÃan la compra y venta de productos sin uso de cubrebocas y sin el respeto a la sana distancia, en colonias barrios y fraccionamientos operaron tianguis y ambulantes a pesar de reiteradas denuncias ciudadanas, como el caso del Infonavit Santiago donde hasta la fecha siguen operando puestos ambulantes de alimentos cuyos propietarios afirman contar con la protección del “Carlitos Ponce” a través de su operador y familiar Gabriel Saldaña, quien les exige “una coperacha” para que no los quiten.
Centros comerciales como Plaza San Diego y Explanada no conocen a las autoridades municipales y comercios que a todas luces no son esenciales, de giros como telas, joyerÃa, videojuegos, perfumes y casas de empeño, entre otros, funcionan a la fecha con plena normalidad y hasta sus instalaciones han sido sanitizadas con cargo a los impuestos municipales a pesar de ser comercios privados.
Salvo dos unidades deportivas que fueron cerradas a medias, el resto de canchas, campos, parques, jardines y la misma plaza de la Concordia han sido centro de reuniones masivas, en tanto que las fiestas particulares siguieron proliferando a lo largo de estos dos meses de cuarentena en lugares como el mismo centro de la ciudad, Cocoyotla, Almoloya, Momoxpan, Manantiales, Tepontla, Zerezotla y salones sociales como el del Infonavit Santiago que tiene fiestas cada fin de semana, las cuales, decenas de cholultecas, han denunciado en redes sociales, teniendo como respuesta una débil intervención municipal, cuando no es nula.
El mismo presidente municipal, Luis Alberto Arriaga, a pesar de sus conocimientos en Medicina, declaró a medios de comunicación el 29 de abril, que en San Pedro Cholula no se iba a clausurar un solo negocio ni imponer multas de ningún tipo, ni se iban a cerrar parques o comercios, sin embargo un dÃa después el gobernador exigió se actuara con energÃa alertando que el contagio crecÃa peligrosamente en los municipios de la zona metropolitana y, finalmente, se vio obligado el 1 de mayo a emitir un decreto para que las medidas de distanciamiento social fueran obligatorias.
Tal decreto ha permitido, como pasa ya en la mayorÃa de municipios, a que en San Pedro Cholula se obligue a toda persona que transite por la vÃa pública a usar cubrebocas, a mantener una distancia de por lo menos metro y medio entre personas cuando interactúan en acciones que sean esenciales como la compra de alimentos y han quedado terminantemente prohibido las venta y consumo de alimentos en comercios y solo se podrán adquirir para llevar a casa, la realización de actividades deportivas y todo tipo de fiestas y reuniones ya sea en la vÃa pública o en áreas privadas.
Tales medias que se habÃan solicitado desde el 23 de marzo, ya entraron en vigor, pero ahora con carácter obligatorio desde el viernes 1 de mayo, con todo y que el pasado fin de semana no se cumplieron, se espera que esta semana sean acatadas ya que la autoridad estatal vigilará que el ayuntamiento cumpla las normas y en caso contrario podrÃan ser sancionados.
Hasta ahora el gobierno municipal se habÃa dedicado a lavar, principalmente calles, banquetas y pisos o instalaciones municipales que permanecen cerradas como la Casa del Abue, gastando medio millón de pesos en una acción que especialistas de todo el mundo han calificado de inútil, pues se sabe por investigaciones serias que el virus en tales superficies permanece activo no más de 3 horas y solo tiene efectividad por más de 24 horas en superficies plásticas y acero inoxidable.
La llamada sanitización de calles adquirió relevancia y se convirtió en una moda, más que en una medida efectiva de enfrentar los contagios, cuando se realizaron en ciudades de China y Corea del Sur, sin embargo, en tales paÃses se hicieron cuando ya estaba controlada la pandemia y la población se preparaba a salir del aislamiento, como medida higiénica, no de prevención o combate al COVID19.
Expertos de todo el mundo han confirmado que además de que en virus pierde efectividad a las pocas horas de llegar a una superficie, éste tampoco permanece en el aire y se ha comprobando que el 95% de contagios se realiza de persona a persona a través de la saliva, por lo que la prevención más efectiva es aislarse en casa y mantener una sana distancia, justamente lo que no ha promovido la autoridad cholulteca, mientras ha dejado ir por el drenaje medio millón de pesos de sus contribuyentes.
No serÃa de extrañar que la “gran jornada de sanitización de calles de Cholula” que realiza todos los dÃas el gobierno de San Pedro, sea solo con fines publicitarios y ante el vacÃo de legitimidad que enfrenta, luego que el presidente y sus principales colaboradores han perdido el respaldo de la mayorÃa de regidores, sin descontar que detrás de tal acción pudiera existir algún turbio negocio, como han denunciado personajes públicos del municipio y como también se rumora, es el caso de la compra de despensas que se han entregado durante la crisis del COVID19.
Sobre este último asunto, 8 de los 12 regidores en funciones, han señalado que detectaron que de 5 mil supuestas despensas reportadas por la autoridad ejecutiva como adquiridas para ser repartidas en las Juntas Auxiliares, los titulares de tales demarcaciones solo recibieron 100 en cada uno de los 13 poblados, por lo que han exigido se explique dónde quedaron las 3,700 restantes.
Actualmente, Luis Alberto Arriaga, por conflictos polÃticos internos, ha perdido el respaldo y apoyo de dos terceras partes del Cabildo, que es el órgano supremo de decisiones municipales, lo respaldan quienes tienen con él compromisos personales como los casos de los regidores Samuel Mata y Eduardo Papaqui, que le otorgan su voto más porque sus familiares han pasado a engrosar la nómina cholulteca, que por convicción, pues en el pasado reciente eran enemigos declarados del hoy ejecutivo municipal.
A la falta de legitimidad de su investidura al interior de su gobierno, le pesa también la anarquÃa con la que se conducen sus principales funcionarios, anarquÃa alentada desde las secretarÃas General, de Gobernación, SOSAPACH, Seguridad y Bienestar, cuyos titulares, en una carrera polÃtica adelantada buscan ser candidatos a sucederlo, unos, o conservar la "chamba" y los "negos", otros, en lugar de desempeñar un papel decoroso en sus actuales responsabilidades.
Hasta funcionarios de tercer nivel llevan su propio juego y antes de atender sus responsabilidades públicas y mostrar lealtad a su jefe polÃtico, algunos directores se reúnen y alientan en lo “oscurito” a los regidores opositores, aunque en público se sigan tomando fotos oficiales, sin descontar que la mitad de la plantilla directiva es incompetente o inexperta en los cargos que ejercen y por los que cobran entre 50 mil a 35 mil pesos mensuales, algunos haciendo tareas tan ridÃculas como recolectar tapitas u organizar cursitos de natación con sus secretarÃas, cuando, por ejemplo, los jóvenes del municipio enfrentar graves problemas de drogadicción, delincuencia juvenil, pandillerismo, deserción escolar, desempleo, embarazo precoz y altos grados de marginación.
Sin apoyos, ni siquiera de los partidos que lo llevaron a la presidencia, que en Cholula son inexistentes y cuya reorganización, el médico la ha entregado a simuladores profesionales del PRI y PAN, que solo les preocupa permanecer en la nómina, Arriaga hacia el exterior enfrenta un horizonte igual de complicado, ya que se tiene que medir cotidianamente con profesionales de la polÃtica que desaprueban su estilo de gobierno, como Julio Lorenzini, Alejandro Oaxaca y su antiguo aliado, José Juan Espinosa, pero sobre todo a una opinión pública desencantada, a los seguidores de Morena y la izquierda que lo ven con desconfianza y a una ciudadanÃa que ha percibido que sus intereses no están representados en el actual gobierno.
Ante tal panorama y rodeado de adversarios y adversidades, el gobierno de San Pedro Cholula, por momentos parece naufragar, muestra una marcada fragilidad y por lo tanto renuente a asumir medidas que tendrán un costo polÃtico alto, como las que exige la pandemia de COVID19, sin embargo, se deberá sopesar que está en juego la salud de la población y en riesgo cientos de vidas, lo que debiera tener mayores y más altas consideraciones, antes que cuidar solo la imagen personal o, en último de los casos, la sobrevivencia polÃtica.



