El nuevo equipo de fútbol Lobos BUAP que participará en la Liga de Balompié Mexicano no será propiedad de la institución sino de un particular que en cualquier momento podrá disponer de la fanquicia para cambiarle de nombre, sede o transferirla.
La BUAP, en lugar de obtener los derechos para participar en la nueva liga, permitió que un particular explote la marca y haga uso del estadio universitario sin pago alguno y con la sola obligación de contratar en cada temporada como jugadores oficiales a dos estudiantes de los 100 mil con lo que cuenta la universidad.
El beneficiado con tan lucrativo comodato es el empresario de Guadalajara Juan Guillermo Aguilar Macías, quien no tiene la menor experiencia en actividades deportivas ni universitarias y podría tratarse de un prestanombres, pues no figura dentro del fútbol profesional de México ni se le conoce actividad relevante en el ámbito universitario ni deportivo.
La propuesta para otorgar dicho comodato y uso del nombre de Lobos BUAP la hizo el rector Alfonso Esparza, responsable de perder la franquicia de la FEMEXFUT que era propiedad de la BUAP y que tiene un valor superior a los 400 millones de pesos, luego de otorgar amplios poderes a un vival que lo timó quebrantando así el patrimonio universitario.
El pretexto del rector de la BUAP para no adquirir la franquicia del nuevo equipo, es que con dicho modelo la institución no realizará gastos en su operación, sin embargo en nada le beneficia a la BUAP que cada año se le de oportunidad a solo dos de sus estudiantes, cuando el fútbol profesional en otras universidades constituye un detonador deportivo y un generador de identidad.
