Sánchez García, sin ningún mérito académico, fue nombrada al frente de la UPP por el exgobernador Guillermo Pacheco Pulido, cuyo gobierno se investiga por escandalosos actos de corrupción, a propuesta del entonces Secretario de Gobernación, Fernando Manzanilla, quien la recomendó solo por ser hermana de la diputada Lizeth Sánchez García.
Hasta antes de su llegada, la UPP contaba con una consolidada planta académica y una destacada comunidad estudiantil, cuyos egresados rápidamente transitaban a exitosos profesionistas, gracias a su sólida formación universitaria, sin embargo, múltiples profesores de reconocida trayectoria académica fueron relegados, despedidos y sustituidos por familiares y amigos de la nueva rectora, lo que provocó en la institución una caída en los indicadores de excelencia académica
La comunidad estudiantil también fue objeto de arbitrariedades como la imposición de cuotas ajenas a las establecidas y el deterioro de las condiciones de estudio fueron generando un malestar creciente entre el estudiantado, incluso recortó a estudiantes próximos a egresar, lo que generó que centenas de jóvenes y profesores recabaran firmas para exigir al Gobierno del Estado y a la Secretaría de Educación Pública su destitución.
Fue también la principal promotora de obstaculizar los derechos sindicales de trabajadores académicos, técnicos y administrativos, impidiendo el reconocimiento pleno de su sindicato y las constantes violaciones laborales marcaron su relación con la planta laboral.
De filiación priista, Mayra Angélica Sánchez inicio su carrera política durante el gobierno de Mario Marín Torres, conocido como el "Góber Precioso", nunca tuvo responsabilidades universitarias hasta antes de que su hermana fuera diputada y posteriormente Secretaria de Bienestar, y luego que otro destacado miembro del PRI, Pacheco Pulido, le otorgara el nombramiento al cargo que hoy deja, cuando éste llegó al gubernatura por aras de la casualidad.
Pese a que su corta y limitada carrera profesional no le daba aptitudes siquiera para estar al frente de un centro preescolar, la hoy exrectora escaló de golpe al más alto cargo de una universidad poblana y se mantenía en forma extraña en él, frente a un gobierno progresista que ha combatido la corrupción que caracterizó a su partido y a los líderes con los que compartió campañas electorales.
