Según versiones de algunos sobrevivientes, un número indeterminado de sicarios ingresó al lugar y obligó a todos los presentes a tirarse al suelo, no les requirieron ni objetos de valor, ni alguna información, cuando todos estaban sometidos, fueron rafageados, los que llegaron a moverse, recibieron el tiro de gracia.
Al respecto, Pedro Cortés, Secretario de Seguridad de Irapuato, ofreció el reporte preliminar, señalando que el lugar albergaba a personas que sufrían alguna adicción a las drogas, pero que no contaba con registro oficial, por lo que operaba, al parecer en forma clandestina.
Por tal motivo, se desconoce al momento al dueño o administrador del lugar, así como el número de personas internadas en el mismo, el funcionario confirmó que se usaron armas largas de grueso calibre y que por el modus oparandi, se trataba de matar a todos.
No se descarta que sea un mensaje de algún grupo delincuencial, que ahora secuestra y obliga a drogadictos a formar grupos de narcomenudistas a su órdenes tanto para la colocación de droga, como para que actúen en calidad de halcones; el hecho también podría estar relacionado con la guerra criminal que libran en el estado dos cárteles delincuenciales.
