En abierto desafío a las medidas decretadas por el gobernador Miguel Barbosa y al mandato del Arzobispado de Puebla, un grupo de feligreses apoyado por las autoridades municipales y los curas del municipio de Cuautlancingo, organizaron gran fiestón y una procesión por las principales calles de la demarcación.
La propia presidenta municipal, Guadalupe Daniel, obligada por ley a ejecutar los decretos gubernamentales, no solo toleró, sino además puso a las órdenes de los organizadores, personal y vehículos de la Policía y Protección Civil para que escoltaran la procesión, cuando son las instancias responsables de impedir aglomeraciones.
La fiestota tuvo como pretexto la festividad del Santísimo Sacramento, recorrió 4 parroquias y todos los barrios de la cabecera municipal, se prolongó por más de 3 horas en las que más de cien personas participaron en tales festejos con música y juegos pirotécnicos, afortunadamente, la inmensa mayoría de la población se resguardó en su casa y solo desde sus ventanas vieron pasar la procesión.
La comunidad eclesiástica de Cuautlancingo que desde el inicio de la pandemia no ha dejado de realizar todo tipo de fiestas religiosas, en días recientes organizó también posadas sin las más elementales medidas sanitarias.
En reciente decreto y ante un aumento alarmante de contagios COVID19, el gobernador ordenó, entre otras medidas, la suspensión de misas y todo tipo de fiestas religiosas, por su parte la Arquidiócesis de Puebla convocó a sus feligreses y curas a ser solidarios y respetar las medidas sanitarias, ambos llamados fueron pasados por alto, sin importar el alto riesgo en que se ponen las vidas de la comunidad.
