Surge nueva teoría sobre la aparición de la vida en la Tierra


Investigadores de Estados Unidos han realizado un descubrimiento que sustenta una nueva teoría de que la vida en el planeta surgió de una mezcla ARN y ADN, el hallazgo podría sugerir nuevas aplicaciones prácticas en química y biología.

Según información divulgada por la revista Sputnik, un compuesto simple denominado diamidofosfato (DAP) que estaba presente en la Tierra antes de que se originara la vida podría haber unido, de manera química, los pequeños bloques de construcción de ADN llamados desoxinucleósidos, explican los científicos del Centro de Investigación Scripps Research en su estudio publicado en la revista Angewandte Chemie.

Este nuevo hallazgo apunta a la posibilidad de que el ADN y su primo biológico, el ARN, aparecieran juntos como productos de reacciones químicas similares y que las primeras moléculas autorreplicantes, es decir, las primeras formas de vida en el planeta, fuesen mezclas de ambos.

El descubrimiento aborda una de las preguntas más recurrentes de la humanidad: cómo se originó la vida en nuestro planeta. En particular, abre el camino a investigaciones más extensas sobre cómo las mezclas de ADN y ARN autorreplicantes podrían haber evolucionado y extendido por el planeta.

El hallazgo también cuestiona la hipótesis más popular en las últimas décadas, y que establece que los primeros replicadores estaban basados en el ARN, y que el ADN surgió más tarde como un producto de las formas de vida de su primo biológico. Los especialistas pusieron parcialmente en duda esta idea porque las moléculas de ARN podrían haber sido demasiado "pegajosas" para servir como los primeros autoreplicadores.

Los expertos también confirmaron en sus artículos que los bloques de construcción de ribonucleósidos y desoxinucleósidos simples, de ARN y ADN respectivamente, podrían haber surgido bajo condiciones químicas muy similares en la Tierra.

Se informó en 2017 que el compuesto orgánico DAP podría haber desempeñado un papel importante a la hora de ribonucleósidos y unirlos en las primeras hebras de ARN. El nuevo estudio, a su vez, demuestra que en condiciones similares el DAP podría haber hecho lo mismo con el AD y podría tener amplias aplicaciones prácticas.

La síntesis artificial de ADN y ARN, por ejemplo en las pruebas PCR para detectar el COVID-19, es parte de un negocio global, pero depende de enzimas que son relativamente frágiles y que tienen muchas limitaciones. Los métodos químicos libres de enzimas para producir ADN y ARN podrían llegar a ser más atractivos en la mayoría de los casos.