Con un gran pitcheo del mexicano Julio Urías en las últimas entradas y un home run milagroso de Mookie Betts, además de un excelente desempeño en general durante todo el partido Los Dodgers de los Ángeles se proclamaron campeones de la Serie Mundial de Beisbol, tras vencer 3-1 a Tampa Bay en el sexto partido.
Con ello accedieron al campeonato luego de no hacerlo en 32 años, al trabajo de Urías, también habrá que destacar a Víctor González y Pete Fairbanks, sin dejar de mencionar a Corey Seager, Kiké Hernández y Cody Bellinger.
Era momento de activar los maderos, de dejarlo todo en el diamante. Eran 32 años de espera desde 1988 y no podían dejarlo ir, no en esta ocasión. El séptimo gallardete los aguardaba y ellos tenían que tomarlo.
Entrada por entrada la tensión crecía, pero también la ilusión, con unos Tampa Bay Rays que no dejaban de luchar y que intentaban que el juego no se les fuera de las manos, su cuadro se sublimaba y lograban domar a los californianos en la octava.
Llegó la novena, primero los Rays al bat, Julio Urías en la lomita enfrentaba el mayor desafío de su joven carrera, pero con la ilusión de ser el segundo pitcher mexicano en ganar una Serie Mundial con los Dodgers, después del legendario Fernando Valenzuela.
Con sangre fría logró los dos primeros ponches, ahí estaban ya 25 outs, vino Adames al plato y también le recetó otro chocolate que complementaba la gran actuación de su compatriota Víctor González y representaba el ansiado título de los Dodgers.
